Robert Heilein. Por Juan Calamares

Robert Heilein fue un escritor de ciencia ficción de la época clásica. Fue así mismo un misántropo que luego de escribir Forastero en tierra extraña, considerada una de la inspiradoras del movimiento hippie, se pasaba las tarde en su porche, escopeta en ristre, expulsando a los grupos de hippies que, sin querer, había ayudado a crear. Se lo considera escritor de derechas, pero fue más bien un libertario. Este duro, este hombre de ideas radicales que adelantó la ciencia ficción militar, fue un amante de los gatos, escribió sobre ellos y suyas son frases como: "La forma en que nos comportamos con los gatos aquí abajo, determina el estatus que tendremos en el Paraíso". O "Las mujeres y los gatos hacen lo que les place; los hombres y los perros deberían relajarse y acostumbrarse a esa idea". Pero fuera de estas frases lúcidas y de que haya escrito la novela El gato que atraviesa las paredes, me gusta mucho más la idea que le dio a Sturgeon, colega de escritura, otro cienciaficcionauta, que le pidió argumentos en medio de una seca literaria: "Argumentos para Sturgeon", dijo Heinlein, "un gatito fantasma atrapado en el limbo que busca regresar a su hogar". Es muy hermosa esta idea y sólo puede ser ideada por un amante de los gatos. Pues cualquiera puede estar atrapado en el limbo, un niño, cualquier ser indefenso. Sin embargo, el hecho de que sea un gatito le otorga a este escritor brillante y hosco, amigo de las armas y la libertad norteamericana, un matiz de simpatía e inocencia.