"La religión de los animales" . Por Juan Calamares

Koko es una gorila que nació el 4 de julio de 1971 y fue entrenada por la doctora Patterson y otros científicos de la universidad de Standford en el lenguaje de señas. Koko reconoce 1.000 signos y alrededor de 2.000 palabras. Por ello Koko es conocida, tanto así que tiene amigos famosos como Leonardo Dicaprio, y Michael Crichton se inspiró en ella para el personaje de Amy, la gorila parlante de su novela Congo. Pero Koko también ama a los gatos. La doctora Patterson le leía durante su infancia una fábula llamada "Los tres gatitos" que Koko escuchaba atentamente y, tal como un niño, pedía que se la leyera una y otra vez. Así fue que para el día de su cumpleaños Koko pidió un gatito. Le llevaron una camada y ella eligió a Bolita, a quien bautizó ella misma. Desde ese día, la cuidó con esmero. La llevaba a todas partes, le enseñaba el refugio, la transaportaba en su lomo y la acunaba con mimo, delicadamente, pese a sus 135 kilos. Era su hija, pues Koko no podía tenerlos y lo sabía. Y así fue que la relación de estos dos seres, una relación de amor y amistad, perduró y los llevó a ser portada del National Geographic. Sucedió, sin embargo, que un día de mala fortuna, Bolita cruzó la carretera y murió atropellada. Y la doctora Patterson se lo comunicó a Koko; este hecho consta en video y es muy conmovedor: Vemos como la doctora le cuenta por señas a Koko el fatal destino de su querida Bolita: Koko reacciona en los mismos términos en los que lo haría cualquier ser humano:¨en su rostro vemos la negación y la depresión. El llanto no lo vemos porque la cámara, atinadamente, no lo retrata. Sólo lo escuchamos desde el otro lado de su casa, a través de las paredes de su refugio. Todo esto, reitero, está grabado y se puede ver en la red. Es una escena que bien pudo quedar en la privacidad, mas, consta para aquellos que dudan de la capacidad de sentir dolor de los animales, incluso por seres de otras especies. Lo que no está grabado es lo ulterior, pues los primatólogos aprovechan de preguntarle a Koko qué significa la muerte. Y Koko responde: -Triste, dormir, gato Y luego le preguntan dónde está el gato. Y Koko responde: -Cómodo, adiós, sagrado. Koko bien pudo decir "cómodo" y "adiós" porque aquellas son las imágenes asociadas que seguro conoció en su aprendizaje. Pero "sagrado" es un concepto que no debería relacionar con la muerte. "Sagrado" es trascendencia y también religión. Esto abre muchos caminos de pensamiento que hablan de nosotros mismos y es que se ha dicho que el concepto religioso viene luego de arduo camino de aprendizaje evolutivo que es propio de nuestra especie. Pero el caso de Koko, y muchos más, nos hablan de la religión y lo sagrado como algo inherente a los seres vivos. Tal como la moral o el concepto de equidad y justicia que los animales también poseen. Somos bastante más parecidos a los animales de lo que creíamos. No somos animales con una chispa divina. Si es así, entonces el resto de los animales también tienen esa chispa divina, y seguramente aquella diferencia, que tan sobradamente nos gustan mencionar, sea ilusoria. De seguro es así. De seguro todos aquellos logros humanos, como la bondad, el amor, la justivia, son parte de un paquete primario que fue legado a todos los seres vivos, por la evolución, por dios o por quien sea. Puesto así, no somos muy especiales.