Cat cafés en Europa Daniela lazo

No sé cuándo empezó mi fanatismo por los gatos, pero sé que a medida que los años han avanzado siento cada vez más la necesidad (si, necesidad) de estar con gatos. ¿Será que el instinto materno del que hablan puede aparecer en forma de fascinación por los gatos? En todo caso, no me cuestiono el amor por ellos, más bien me rindo ante tal fanatismo. Por suerte, he descubierto que muchas personas sienten lo mismo que yo, muchos son tildados de locos, de crazy cat lady, etc. pero eso a mí ínono me importa, yo soy feliz sabiendo que tantas personas comparten mi misma fascinación y que han convertido su pasión en un negocio. Un increíble negocio, beneficioso para los cat lovers y sobre todo para los gatos. Estoy hablando de los cafés de gatos o cat cafes. Les voy a contar de mi primera experiencia en uno de estos locos y divertidos lugares. A los 26 años decidí cambiar mi rumbo profesional e irme al extranjero a estudiar administración hotelera y turismo. Una vez allá y después de haber recorrido muchas bellas ciudades como París, Venecia y Munich, sintiéndome fascinada por las bellas calles europeas, la cultura y el arte, sentía que algo me hacía falta... extrañaba no sólo a mi familia y amigos, sino que también a mis gatos. Habían pasado ya dos años que no veía a mis felinos y compatriotas, además había estado inmersa en el estudio. Así fue como después del segundo semestre de estudios, llegaron las vacaciones de verano y decidí conocer Bratislavia, una ciudad en Eslovaquia, que había escuchado que era muy linda. Una vez allá caminando por las calles pintorescas de esta antigua ciudad, llegué por casualidad y suerte a un cat café. Entré de inmediato. Era la primera vez que veía un lugar así, por supuesto había escuchado hablar de ellos, pero jamás se me había ocurrido visitar uno, incluso pensaba que no serían fáciles de encontrar. Bueno, heme allí, en Mackafe, un lindo cat café con alrededor de 20 gatos y un staff de más o menos 5 personas. Las meseras eran muy amables y hablaban inglés. La carta no incluía ningunningún tipo de comidas elaboradas, solamente bebidas, tés, cafés y algunos dulces. En cada mesa y en la entrada del café, habían gel sanitizantes para lavarse las manos antes de comer y después de tocar un gato, aunque todos los peludos se veían relucientes de limpieza.

También tenían souvenirs como poleras, tazas, juguetes de gatos y demás. Los gatos, debo decir, eran un poco indiferentes con las personas, al parecer porque veían tanta gente ir y venir durante el día que estaban un poco estresados, según me comentó una mesera. Sin embargo, pude sacarme unas fotos con un lindo gatito blanco y negro.
Bueno, después de esa linda experiencia en el café de Bratislavia, quedé con ganas de más y fui a visitar el café "Neko” en Viena, el cual era bastante distinto del café anterior. Para empezar, el local era operado por una pareja japonesa que se había mudado a Austria hacía unos 20 años y fundado este café. Era notoriamente más pequeño, y tenía alrededor de 10 gatos. La mayoría eran gatos europeos de pelo corto, pero había también un Maine Coon gigante, enorme y tan lindo como los otros.
La carta era bastante pequeña, sólo incluía bebestibles y una o dos opciones de pastelería. El ambiente era tranquilo, los japoneses eran personas muy silenciosas, no había música de fondo y la gente hablaba en susurros. Los gatos también eran bastante indiferentesindiferentes como en el café de Bratislava y un poco tímidos, pero cuando empezabas a jugar con ellos y a conocerlos, se dejaban tocar. Había en el techo un túnel para que los gatos merodearan por todo el lugar y otras modificaciones similares ensimilares en las paredes del cafecafé para tener a los gatos más contentos saltando de un lado a otro.
En general ambas experieciasexperiencias fueron muy buenas y ahora que estoy en Chile, una amiga me contó del Café “La Casa de la Gata Horacia” que por supuesto decidí visitar. Debo decir que una de las cosas que más me gustó de este café chileno, en comparación con los cafés europeos, es que los gatos son mucho más amorosos, cariñosos y regalones aquí...... ¿Será que como dicen, los europeos son más fríos que los latinos y eso se aplica también a los gatos?