La gata de Collete

La gata de Collete surgió naturalmente de nuestro amor por los gatos y los libros. Fue una idea que rondó por nuestras mentes durante mucho tiempo y cuando se dieron las condiciones adecuadas, simplemente fluyó como lo hacen las cosas que deben ver la luz. La idea fue el resultado de nuestro trabajo con los gatos. Primero con Fundación adopta, luego con los libros de Emilia y luego en la Casa de la gata Horacia, donde los gatos y los amantes de los gatos comparten en un ambiente de respeto como si fuesen amigos de toda la vida. Nos hacía mucha ilusión compartir estas experiencias. Hablar sobre el placer de leer un libro en compañía de un gato o ver como un gato se acomoda en una torre de libros como si fuera partícipe de las aventuras que allí se cuentan. Pues en la Gata de Collete intentamos legitimar la participación de los animales en el arte y demostrar que siempre han estado vinculados al trabajo de los creadores. Es conocida la relación entre gatos y artistas. El caso más famoso es Leonardo que, no conforme con vivir rodeado de gatos, los pintó, estudió y nos legó la frase: "Hasta el más pequeño de los felinos es una obra de Arte". ¿Quién mejor que este temprano vegetariano para cantar las virtudes del gato?. Víctor Hugo también los quería, por eso dijo que “Dios hizo el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre”. Esta frase perfecta, escrita en el siglo 19 por un francés, bien pudo pertenecer a Borges, el más grande de los escritores amantes de los gatos. Fue él quien mejor los definió, quien les devolvió la mística antigua presente de los tiempos de los faraones que castigaban duramente el maltrato de un gato. Hay más ejemplos, como Bukowsky, escritor de borracheras y juergas que depositó su amor contenido en los gatos que lo acompañaron a lo largo de su vida, gatos tuertos o cojos, gatos pendencieros como él. Podría hablar de Hemingway que escribía de pie, en su casa de La Habana rodeado de los gatos que encontraba en la calle. Podría decir mucho sobre el Premio Novel y su cariño hacia el gato, pero no lo haré por el gusto que sentía hacia la caza y la tauromaquia. Por último les contaré de Philip K. Dick, escritor de ciencia ficción, adelantado millones de años a su tiempo. Dick lloraba al enterarse del maltrato de un niño o un gato y teorizó sobre la falta de amor de Dios hacia los animales, pues no entendía que un dios que hubiera permitido que atropellaran a su gato fuera un dios benevolente. Podríamos decir que los gatos también son artistas pues son bailarines expertos y grandes comediantes. También son seres reflexivos que captan energías misteriosas que transmiten a las manos creadoras de muchos artistas iluminados. Ahora voy a hablar de sus demás virtudes: El gato es delicado, grácil, amoroso, amigo, divertido y, algunos me atrevería a decir, sabios. Pues esconden un misterio, el misterio de las ventanas que se abren hacia otras realidades que solo ellos pueden ver. La gata de Collete busca realzar la amistad entre el humano y el gato. También busca su respeto, pero no solo el respeto hacia el gato, sino a todos los animales, a los que injustamente sirven de alimento y a aquellos que han tenido la fortuna de acompañar al hombre durante su desarrollo. Esta es una experiencia nueva, una experiencia enriquecedora y un desafió. Estamos más que seguros que la amistad que ustedes profesan hacia los gatos y los animales se verá reflejada en La gata de Collete, una revista hecha desde el cariño, cuyo fin es compartir la experiencia de los animales en el arte de todos los siglos.

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