Antes que el mundo se caiga a pedazos
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Antes que el mundo se caiga a pedazos
Por Ramón Díaz Eterovic

El consumo de energía de una persona en Estados Unidos equivale al consumo de 10 en China y de 34 en la India, país este último donde 300 millones de personas no tienen acceso al consumo de agua ni a energía de ninguna clase, lo que demanda una urgente mirada a la democratización mundial del acceso a ella. Lo anterior es un ejemplo de la amplia información que entrega el actor Leonardo DiCaprio (1974) en el documental Antes del diluvio (2016), dirigido por Fisher Stevens (1963) y producido por Martín Scorsese, director de películas como Toro salvaje (1980) y Taxi Driver (1976), y su último filme El irlandés (2019, disponible en Netflix), el que cuenta con las actuaciones de Robert De Niro y Al Pacino.


El documental que se exhibe a través del canal National Geographic fue presentado tiempo atrás y en un solo día fue visto en todo el mundo por más de tres millones de personas. Todo un logro para un trabajo que anticipa la historia de terror que puede vivir la Tierra en unos años más si no se aplican medidas racionales para el consumo de energía y el cuidado de los recursos naturales. Una historia que ya se vive en muchos pueblos rurales chilenos por culpa de la privatización del agua y del costo que su consumo implica para muchas personas que ven cómo se pierden sus siembras y se mueren sus animales.


Antes del diluvio aborda un tema crucial para la Humanidad: el cambio climático y sus efectos sobre el mundo que habitamos. Para su desarrollo, DiCaprio y su equipo recorrieron varios puntos del planeta donde el cambio climático es una realidad con causas claras y consecuencias que están a la vista: deshielos, sequías que afectan la producción agrícola, lluvias que exceden toda normalidad, muerte de animales y aumento del volumen del mar que en un futuro próximo demandará el traslado de miles de personas. El cambio climático es evidente, señala el documental, y la respuesta de los gobiernos y líderes mundiales parece no ser la adecuada ni está siendo oportuna gracias a la deficiencia de las administraciones y a la presión de los grupos económicos que necesitan enormes cantidades de combustibles y de agua para elaborar sus productos, o que se dedican a talar bosques o destruir especies marinas, todo para obtener más ganancias para sus insaciables negocios.


DiCaprio entrevista a científicos y académicos que van aportando una contundente información sobre los alcances y efectos del cambio climático, información que debería actuar como una alarma. También conversa con líderes mundiales como el expresidente estadounidense Barack Obama y el papa Francisco. Este último es claro: «El mundo es nuestra casa y la casa se está destruyendo; hay que seguir hablando del tema y actuar de inmediato».


Entre las propuestas que presentan los científicos, una de las más reiteradas es disminuir o acabar con el consumo de combustibles como el petróleo, la leña y el carbón, porque su uso, además de provocar una alteración en la naturaleza, provoca la emisión de importantes cantidades de contaminantes que van a dar a la atmósfera. Como alternativa a estos combustibles se sugiere el uso de energía solar y eólica. Dos recursos que en un país como Suecia cubren casi el 100 % de las necesidades energéticas. En Chile, como sabemos, el uso de estas energías alcanza niveles muy bajos, pese a que no nos falta ni luz solar ni viento. Sólo escasean buenas políticas públicas que incentiven el uso de este tipo de energías.


Antes del diluvio también considera el análisis de medidas a escala de las personas y de su quehacer cotidiano. ¿Qué se puede hacer en lo inmediato frente al cambio climático? Básicamente, dice el documental, se trata de promover una variación en el estilo de vida de las personas. Cambio en el uso de combustibles, un uso más racional de los vehículos, dejar de quemar leña, eliminar los envases plásticos de los productos que se comercializan, consumir alimentos que no impliquen altos gastos de energía en su producción y preparación. Y mucho más según la realidad de cada persona, porque como señalan los autores del documental, no se trata de cambiar una ampolleta y quedarse tranquilo. Y junto con lo anterior se necesita que las personas se informen sobre el tema y que presionen a sus gobernantes para que adopten las medidas globales que se requieren para detener la destrucción del planeta.


«No quería que la película asustara a la gente o les presentara estadísticas y hechos que ya conocen, sino que ayude a pensar en lo que se debe y se puede hacer para dejar un planeta habitable a las próximas generaciones», comentó DiCaprio el día del estreno del documental. Y este objetivo se cumple porque además de dar a conocer una serie de antecedentes provenientes de fuentes autorizadas, hace reflexionar sobre el futuro de la Humanidad y la responsabilidad de esta, a todo nivel, en la conservación del mundo que la acoge. Un buen aporte de actores y directores que entienden que la labor de los artistas y los creadores va más allá de exhibir una sonrisa frente a las cámaras o de producir películas de simple evasión.