De fotos y gatos: conversaciones de Poirot y Mouat
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De fotos y gatos: conversaciones de Poirot y Mouat
Por Ramón Díaz Eterovic

«Se es fotógrafo siempre, porque no se deja nunca de mirar de forma particular, y eso, querido amigo, es ser fotógrafo» -dice Luis Poirot casi al final de su libro de diálogos con el escritor y periodista Francisco Mouat: Autorretratos: Conversaciones con Luis Poirot. Editorial Hueders, 2021. Antes, en otra reflexión que invita a releer, dice: «La fotografía es un lenguaje que me permite comunicar emociones que de otro modo no sé cómo comunicar».

 

El libro que reúne conversaciones desarrolladas entre 2017 y 2021, propone un atractivo recorrido por la vida de Luis Poirot, desde sus inicios como fotógrafo y hasta nuestros días. Entre ambos hitos hay referencias a su aprendizaje como fotógrafo, sus retratos de personalidades de distintos ámbitos, sus fotos sociales durante la Unidad Popular, sus años de exilio y su regreso a Chile para seguir mirando el país y captar imágenes destinadas a construir una memoria individual y colectiva al mismo tiempo.

 

En estas conversaciones encontramos retratos de fotógrafos famosos, como Sergio Larraín, Cartier-Bresson, Edward Weston, André Kertész y Agustín Centelles. También conocemos interesantes anécdotas sobre hechos como la prohibición de entrar a Serrat durante la dictadura de Pinochet, o el Tancazo, antecedente del golpe militar de 1973, visto desde el interior de La Moneda. Entre pregunta y pregunta, desfilan personajes como Pablo Neruda, José Donoso, Isidora Aguirre, Raúl Ruíz, Enrique Lihn, entre otros creadores. Y desde luego, no faltan las interesantes reflexiones sobre el oficio del fotógrafo y los hitos en la obra de un artista del blanco y negro que supo convertirse en un testigo indispensable de la historia chilena de los últimos sesenta años.

 

«Autorretratos» contiene un capítulo especial que nos hizo pensar en esta columna y en los lectores de La Gata de Colette. Se trata del capítulo 9, en el que Poirot se nos revela como un destacado amante de los gatos, que en alguna etapa de su vida llegó a tener trece gatos en su casa. «El gato -nos dice Poirot- construye una relación horizontal contigo, tú no eres el amo, y eso es fantástico. Compartes con él un territorio, pero no puedes ni invadirlo ni dominarlo. Él se acercará a ti cuando quiera y de la manera que le parezca. Y si tú le haces una canallada, no te la perdona». Y en los párrafos finales, al mencionar a sus hijas, señala algo que refleja su relación con los felinos: «Creo que la única herencia importante que les dejaré es el amor a los gatos».

 

Luis Poirot recuerda que el primer gato que tuvo fue una gata gris, a la que nunca le puso nombre. Después menciona a Don Tiburcio, «un romano gordo, enorme, farrero. Llegaba a dormir, eso sí: tocaba con las patas la ventana y había que abrirle a la hora que fuera». De los años que vivió en Barcelona, recuerda al gato Rogelio y a Patufa, una gata siamesa que lo acompañó cuando pudo regresar a Chile. Fetuchina y Mozart son otros gatos mencionados por el fotógrafo. Sobre este último, cuenta que un día «apareció un cabro chico (…) completamente desesperado porque le habían atropellado a su gato, que se había enterado de que nosotros estábamos regalando gatos. Me impactó verlo, desvalido, se sentía que venía de lejos, y agarré a Mozart y se lo pasé, y el cabro chico lo metió en una mochila y partió en su bicicleta. (…) Quiero creer que ese niño y Mozart fueron felices juntos».

 

Sobre gatos, lo mencionado y mucho más en este libro conducido por el fino olfato periodístico de Francisco Mouat, quien luego de evocar una charla escuchada a Poirot en Guadalajara, señala: «Reconocí estar enfrente de un trabajo fotográfico excepcional, propio de un compromiso artístico y ético con su oficio que lo convierte, al menos a mis ojos, en uno de los grandes fotógrafos chilenos de todos los tiempos».

 

Para los amantes de las fotos y de los gatos, para los que quieran conocer un notable testimonio vital y artístico, recomendamos estas Conversaciones con Luis Poirot; un libro tan enjundioso como entretenido.