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DERECHO ANIMAL


UN PASO ADELANTE EN DEFENSA DE LOS ANIMALES

Por Juan Calamares

En el año 2015, el activista español por los derechos de los animales y profesor de filosofía, Oscar Horta, sostuvo un debate con el filósofo Fernando Savater, también español, sobre la legitimidad de la tauromaquia y los derechos de los animales. Savater planteó que es lícito que alguien se oponga a la tauromaquia, incluso que la denueste, pero no es aceptable que pretenda prohibirla, pues atenta contra el derecho individual de un tercero. Oscar Horta argumentó que ningún toro había aceptado ser sacrificado en la plaza y por lo tanto el derecho a respetar era el suyo. Sin embargo, para Savater, el toro no tiene derechos, pues aquellos se concibieron exclusivamente para la especie humana.
        En su libro Un paso adelante en defensa de los animales (Plaza y Valdés, 2017), Horta contradice este principio, de que los animales no tienen derechos, con argumentos éticos, con sentido común y, también, con algo que los intelectuales suelen despreciar: la ciencia. Se hace eco de los descubrimientos sobre la consciencia de los animales firmados por eminentes neurocientíficos en la Declaración de Cambridge del año 2012, al afirmar que un animal es capaz de disfrutar y sufrir, dado que posee un sistema nervioso y un cerebro. Tampoco deja fuera de esta consideración a los animales sin cerebro, de quienes no podemos asegurar que desarrollen experiencias, pues el autor suscribe a la filosofía antiespecista, basada precisamente en no discriminar a ningún ser vivo.

        El libro plantea que no es ético negarle derechos a los animales por la creencia de que no son racionales. Que los pulpos, las vacas o los cerdos sean menos racionales que los humanos, no significa en absoluto que no lo sean. Sin embargo, sostiene Horta, más allá de la cuestión de la consciencia, un ser vivo debería ser respetado por el solo hecho de tener la capacidad de sentir. Por ello es que no les negamos el derecho a la vida a las personas privadas de su raciocinio o a los que aún no lo desarrollan, como los bebés, o a los enfermos de alzhéimer .
        Horta cuestiona la idea de que el ser humano cuenta con una mayor capacidad de sufrimiento que un animal por contar con un raciocinio superior. Si encerramos provisionalmente a un animal y a un ser humano en una jaula, nos dice, podremos explicarle a este último que su cautiverio será provisional, evitándole la angustia. Al animal, sin embargo, no podremos explicarle este matiz y por lo tanto su sufrimiento será mayor.
        Una categórica demostración de que los animales incluso son capaces de hacer bromas es el diálogo que cita entre Koko, conocida como «la gorila más inteligente del mundo», capaz de reconocer más de dos mil palabras a través del lenguaje de señas, y Barbara Hiller, de la Fundación Gorila, quien muestra a la gorila la fotografía de un pájaro:

Koko (K): Eso yo...
Barbara Hiller (BH): ¿De verdad eres tú?
K: Koko pájaro bueno.
BH: Yo pensé que eras un gorila.
K: Koko pájaro...
BH: Te ríes de mí.
(Koko ríe)
BH: ¿Qué eres de verdad?
Koko vuelve a reírse y después de un
minuto dice con signos:
K: Koko gorila.



El libro también grafica el horror que implica la explotación animal: cada año son muertos sesenta mil millones de animales para el consumo humano. Vacas, cerdos, pollos, peces, pasan sus cortas vidas en jaulas estrechas, mientras esperan entre el hastío y el sufrimiento el momento del sacrificio. Decenas de cerdos conviven hacinados en estrechos habitáculos donde sus heces se acumulan.

mueren asfixiados o aplastados por el resto de los pollos. Otro tanto sucede con las vacas, los peces y hasta con los perros y gatos en determinados países.
        Horta nos invita a ayudar a todos los animales, no solo a aquellos explotados por la industria cárnica o por la del entretenimiento. Apela a la defensa de los animales silvestres y, distanciándose del ecologismo, los valora más como individuos que como integrantes de un ecosistema que puede manipularse en pos de un bien mayor. Se sorprende de que hoy el movimiento por la defensa de lo animales sea aceptado, siendo que hace unos pocos años era ridiculizado e incluso rechazado. Y sostiene que la defensa individual y colectiva de todos los seres vivos conseguirá que implementen leyes favorables hacia los animales que, inevitablemente, se volverán sujetos de derecho.
        Un paso adelante en defensa de los animales nos interpela a todos con la siguiente pre- gunta: si vemos con horror cómo en el pasado se torturó y se esclavizó a seres humanos solo por el color de su piel, ¿como nos verán las generaciones futuras por haber torturado y esclavizado a otros seres solamente por pertenecer ellos a una especie diferente?

  • Revista Mayo 2019

    Derecho Animal

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