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EDITORIAL


EDITORIAL

Los animales siempre han estado presentes en el Arte. Fueron inmortalizados en la cueva de Altamira por artistas paleolíticos que aprovecharon el relieve de las paredes de roca para otorgar realismo a sus obras. El talento de aquellos pintores anónimos, maestros de la proporción, fue celebrado decenas de miles de años después por otro artista, uno con nombre y apellido, el amante de los gatos, Pablo Picasso, quien dijo: «Desde Altamira todo es decadencia».

Era dentro de la cueva que el chamán invocaba los talentos de los ani- males que dominaron nuestro pasado remoto y vestido con las pieles de estos, procuraba absorber un poco los atributos vitales que ellos poseían y de los que carecía (y carece) nuestra frágil especie. Es así que la primera oralidad se inspiraba en los portentos y en la lluvia, en el trueno y en el relámpago, pero también en el lobo, el león, la ballena, el oso, el tigre asiático y en otros animales, extintos, acaso, por nosotros mismos.

En este número de La gata de Colette abordamos los grandes clásicos literarios inspirados en la figura del animal. Moby Dick, obra maestra heredera de la mejor prosa de Shakespeare, en la que aquel vengativo hombre de mar, cono- cido como capitán Ahab, navega en busca de la ballena legendaria, está inspirada en el cachalote chileno Mocha Dick, de la isla Mocha. Asimismo, reseñamos Cuen- tos de la selva, el volumen de cuentos de ese Poe latinoamericano que es Horacio Quiroga, ese mortal condenado a nacer en el Sur, que vivió la locura y la expresó en sus historias de terror, algunas de ellas disfrazadas de fábulas. Jack London, otro autor clásico que conoció la aventura y el mundo animal como pocos, igualmente se hace presente en esta entrega. Gracias a aquel díptico que conforman Colmillo Blanco y La llamada de la selva, podemos palpar la pugna entre la domesticación del animal y su propia naturaleza.

Además, en este número encontrarán, como siempre, interesantes en- trevistas y notas sobre teatro, cine clásico, cine de culto, ecología y derecho animal de la mano de nuestro equipo de colaboradores.

Acompáñennos en este nuevo viaje por el mundo de nuestros amados compañeros de planeta, un viaje que arranca en Altamira y llega hasta nuestros días. ¡Buena caza!, como le diría el lobo Akela al lobo humano Mowgli.

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