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Entrevistas


ALISON MANDEL, ACTRIZ:

«NOS SENTIMOS MÁS CONECTADAS CON MI GATA CUANDO EN CASA HAY EMOCIONES FUERTES»

Por Juan Calamares del Mar
Fotografías por Sofía Garrido P.

Alison Mandel (35) es actriz, guionista, comediante con vocación de narradora y una ferviente amante de los gatos, sobre todo de Muamia, la gata que la acompaña desde hace diez años. En esta entrevista nos habla

de qué significó crecer en una familia de artistas, de sus inicios en la comedia, del oficio de guionista, de su incursión en la narrativa y, sobre todo, de sus amados gatos.

—¿Provienes de una familia de artistas?

Mi abuelo paterno es pintor, pinta naturalezas muertas, fue incluso director del Museo Nacional de Bellas Artes y es una máquina de hacer cuadros. Mi tío es el conocido pintor Bororo que, al contrario de mi abuelo, pinta cuadros enormes y puede demorarse un año entero en terminarlos. Mi otro abuelito era actor, interpretó al señor Mandiola del Jappening con ja. Mi abuelita fue bailarina.

—¿Vivir en una familia de artistas definió tu vocación?

Siempre vi arte y eso me permitió crecer de una manera distinta a la de los niños de hoy. Fuimos educados de otro modo. Vivíamos todos juntos: mis primas, mi tío Bororo, todos en una casona. No teníamos televisión y cada problema debía solucionarse de forma creativa. Eso influyó en mis decisiones. Ser artista es lo mejor que sé hacer, me criaron así. Si hubiera sido ingeniera me hubieran echado de la casa.

—Alguien podría pensar que crecer en un entorno de artistas es una experiencia relajada, pero según cuentas hubo mucha disciplina.

Me doy cuenta que cuando mis hijastros hacen cualquier cosa, nosotros los felicitamos. Mi experiencia fue distinta. Si yo hacía la rueda, mi abuela bailarina me decía: «Pusiste mal la punta del pie». Fue una crianza más a la antigua, en la que uno debía resolver sus propios problemas. Yo tenía mucha disciplina cuando chica.

—¿Esa experiencia fue fundamental en tu carrera?

Lo que más me ha hecho surgir en el arte es esa autodisciplina. Eso fue muy importante en la escuela de teatro, a la que entramos ciento veinte y nos titulamos solo ocho. El talento es una parte de lo que uno tiene, el trabajo hace el ochenta por ciento restante.

—Tu caso es distinto a otros, pues rápidamente entraste a la televisión. ¿Ese fue tu objetivo desde el comienzo?

Siempre creí que mi carrera sería distinta. Pensé que haría películas dramáticas, porque en la escuela me gustaba más el drama y las obras que escogía iban en esa línea. No pasó. Aunque mis mejores notas las obtuve con comedia, dedicarme a ella surgió de una adversidad. No tenía pega, me decían que era graciosa, y cómo en ese tiempo nacía el stand-up comedy, me propusieron hacerlo y probé. Me presenté con León Murillo y Jorge Alís. Ganábamos dos lucas por noche. Así que me iba en bicicleta al bar en dónde me presentaba, porque si me iba en micro me gastaba lo que ganaba. Me empezó a gustar el stand-up, lo pulí. Armé una empresa de despedidas de solteros en la que, en lugar de presentar vedettos, hacíamos stand-up. Luego hice una serie de comedia y no hubo vuelta atrás.

—¿Escribías tus guiones?

Siempre lo hago, soy guionista. He escrito guiones para la televisión. La gente me manda guiones para corregir. Tengo habilidades. Ese oficio también nació de la adversidad. Yo estaba sin pega y buscaban un guionista para Mega. Me preguntaron si conocía uno y yo dije: «Sí, ¡yo!». Pero era mentira. Además, siempre me fue mal en dramaturgia. Rápidamente, la misma noche en que dije que era guionista, tuve que aprender a escribir guiones. Luego escribí capítulos para la serie BKN, para Índigo, para Teatro en Chilevisión, etc., y así comencé a hacer crecer mis monólogos.

—Luego te convocan a participar en la antología de relatos eróticos Cuentos para ir a la cama (Planeta, 2014).

La periodista Lucía López me convocó y escribí el cuento «Mi perfecto fracaso», que, curiosamente, está en la página 69 del libro... Es un libro muy interesante, porque se pueden apreciar las distintas visiones que tienen las mujeres sobre el erotismo. Por ejemplo, mi amiga Carola Paulsen escribió su cuento mientras atravesaba un cáncer, por lo tanto, su visión sobre el erotismo es muy distinta a la mía, que era mucho más teenager. Algunas miradas más psicópatas, y otras que uno nunca pensaría que pueden erotizar a alguien, están en esos cuentos.

MUAMIA

— Uno de tus proyectos literarios es un libro en colaboración con tu tío Bororo

En un principio fue un proyecto de monólogos míos ilustrados por Bororo. Ahora el proyecto mutó y serán historias ilustradas por Bororo. No hemos concretado aún, pero eventualmente lo haremos.

—¿De quién fue la idea?

Mía, y cuando se la propuse a mi tío le encantó. Es bakán mi tío. No lo veo mucho, pero siempre me va a ver a los shows. Él aprecia el arte en todas sus facetas.

—¿Siempre tuviste animales?

Siempre. Desde chica recogí animales, perros y gatos. Mi mamá no era muy amiga de que tuviéramos animales, así que solo teníamos un perro. Por eso me decía: «Tienes tres días para regalarlos». Así que después de recogerlos los regalaba. Era una época distinta, los animales comían lo mismo que uno, las casas no se enmallaban, tampoco existía mucho la cultura de la esterilización.

— Háblanos de Muamia, tu gata.

La encontré hace diez años, con su placenta y junto a sus hermanitos, que estaban muertos. Yo pensé que era un ratón y es que los gatos recién nacidos son muy raros. Mi expareja, que trabajaba con animales, pero con animales muy distintos, como zorros, le quitó la placenta. Después de eso yo no sabía qué hacer. Le di leche normal. De puro instinto la limpiaba. Ella lloraba. La gente me decía que la dejara morir, pero yo la seguía cuidando. Su mamá me miraba desde un rincón, pero ni se acercaba, así que un día le dije: «Yo la cuidaré». Y entonces, al día siguiente, la madre de Muamia se murió... Luego encontré una mamá nodriza que la atendió tres semanas. Ahí se le infectó el ojo y el veterinario me dijo que dejara que lo perdiera porque, al ser muy chica, los antibióticos le harían daño. Y esa es la historia de Muamia. Es arisca porque de chica la molesté mucho con remedios y alimento. Pero yo soy su mamá.

—¿Te acompaña cuando escribes?

Me mira desde el sillón, lejos, pero siempre vigilándome. Cuando nos sentimos más conectadas es cuando en casa hay emociones fuertes. Si una persona tiene pena o está feliz, Muamia estará con ella. Mi gata no es muy amiga de los niños, pero si ellos enferman, los acompaña. Es muy intuitiva. Estoy acostumbrada a ella, no puedo dormir, ni vivir sin ella. Es mi compañera. Cuando llegamos a esta casa, Muamia estaba donde mi mamá. Pero el día en que llegó, Pedro, mi esposo, dijo: «Ahora que ella está acá esto es un hogar». Y tenía razón.

AMAMOS A LOS GATOS PORQUE SON GATOS

— ¿Cómo enfrentó Muamia el ser fotografiada para la campaña Master Cat?

Muy bien. Antes de grabar el comercial, la gente de Master Cat vino a conocerla para ver su comportamiento. Entonces decidieron que, durante la grabación, el equipo se quedaría en un cuartito y solo el director compartiría con ella. Le trajeron todo lo que le gustaba. Nunca se sintió invadida. De hecho, cuando durmió la siesta, nos fuimos a almorzar para dejarla tranquila. Fue muy interesante ver el nivel de respeto que se tuvo con ella. Se portaron muy bien y ella respondió a esa consideración.

— ¿Cómo enfrentó Muamia el ser fotografiada para la campaña Master Cat?

Muy bien. Antes de grabar el comercial, la gente de Master Cat vino a conocerla para ver su comportamiento. Entonces decidieron que, durante la grabación, el equipo se quedaría en un cuartito y solo el director compartiría con ella. Le trajeron todo lo que le gustaba. Nunca se sintió invadida. De hecho, cuando durmió la siesta, nos fuimos a almorzar para dejarla tranquila. Fue muy interesante ver el nivel de respeto que se tuvo con ella. Se portaron muy bien y ella respondió a esa consideración.

  • Revista Marzo 2019

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LOS CINCO LIBROS FAVORITOS

DE ALISON MANDEL


1. SER FELIZ ERA ESTO, DE EDUARDO SACHERI (ALFAGUARA, 2014).
«No sé si es mi libro favorito, pero sin duda es el que más recomiendo. Es sencillo, con una trama muy sensible, tocada desde un punto de vista cercano. Es muy hermoso.».

2. LA HISTORIA INTERMINABLE, DE MICHAEL ENDE (ALFAGUARA, 1983)
«En este caso la película es tan buena como el libro. Nos muestra un mundo que se construye a través de fantasías y sueños y que desaparece si dejas de tenerlos. Es para leerlo cuando eres pequeño y a mí me cambió la vida. ».

3. CUENTOS, DE HANS CHRISTIAN ANDERSEN
«Me encantan porque son tenebrosos. Explícitamente tenebrosos. Luego Disney los contó menos oscuros y más tontones. ».

4. ENSAYO SOBRE LA CEGUERA, DE JOSÉ SARAMAGO (SANTILLANA, 1995).
«Relata la vida de la sociedad si un día todos quedan ciegos. Nos muestra cómo se comportaría esa sociedad, qué pasaría con las jerarquías».

5. EL ATELIER DE LOS DESEOS, DE AGNÈS MARTIN-LUGAND (ALFAGUARA, 2015).
«No sé si debería estar en esta clasificación porque no es para nada uno de mis favoritos, pero como me cuesta hacer listas de preferencias, lo incluyo. Es un libro entretenido, liviano, divertido. »
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