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Entrevistas


LITERATURA INFANTIL SOBRE TENENCIA RESPONSABLE

Por Juan Calamares

Fundación Animal es una de las organizaciones que ha puesto empeño en la educación sobre tenencia responsable de animales para niños, a través de la publicación de libros como Bigota y el río (2018). Daniela Echeverría, directora de la organización, nos habla sobre esta iniciativa y sus resultados hasta la fecha.

—¿Cómo surgió la idea de realizar este proyecto?

Surgió de la historia de la propia perra, Bigota. Ella vivía en el río, junto a una señora indigente que no la cuidaba, pero que tampoco quería que la rescatáramos. La señora era muy mayor y lamentablemente murió hace un par de años. Entonces pudimos rescatar a Bigota. Al poco tiempo nos llamaron de las tiendas Ripley para un catálogo de mascotas y la llevamos con nosotros. Durante las sesiones, Bigota demostró tener un talento innato con los pequeños, además de una paciencia infinita. Entonces decidimos crear un proyecto educativo para niños que la involucrara a ella y contara su verdadera historia. Así surgió Bigota y el río, el primer libro de esta colección, escrito por la poeta y autora Gabriela Paz Morales e ilustrado por María Antonieta Guevara.

—Cuéntanos sobre las otras historias que integran esta colección.

En Fundación Animal rescatamos muchos galgos. Es un tema que nos conmueve, pues vivimos en el campo, que es donde más grave es este problema. Por eso decidimos escribir Elena y Zeus, inspirada en dos galgos que rescatamos. Es una historia muy bonita de una perra galgo que fue obligada a correr en carreras y de su hijo, que nació libre y feliz. Es un poema intenso y emotivo, escrito también por Gabriela, que busca apoyar la prohibición de las carreras de galgos y de todas las actividades que impliquen el sufrimiento de un animal para la entretención del ser humano. El tercer libro de la colección, El león, la niña y los perritos, fue escrito por Consuelo Romo, quien se inspiró en su propia experiencia: hace diez años participó en el rescate del león Gaucho, que vivía en un circo de Viña del Mar. Junto a la organización Ecópolis ayudó a trasladarlo a un santuario de Sudáfrica, lo que fue un triunfo, pues así se dignificó a este animal, que cruzó el océano de regreso a su casa. El libro nos habla de la importancia de hacer desaparecer los circos y zoológicos y de fortalecer los santuarios y los hábitats naturales de estos animales para que puedan seguir existiendo.

—¿A niños de qué edad están dirigidos estos libros?

El león, la niña y los perritos y Bigota y el río se dirigen a niños de entre cuatro y ocho años. Pero este último libro emociona a todos los adultos que se dedican al rescate animal, porque es muy bonito. Elena y Zeus está enfocado a todo tipo de público. Es un poema, por así decirlo, más abstracto, donde las ilustraciones ayudan mucho a explicar la historia.

—¿Crees que es importante que los libros para niños diferencien claramente el bien del mal?

Lo que aprendí trabajando con las psicopedagogas que colaboraron con el proyecto es que los niños necesitan emocionarse para aprender. Lo importante es mostrar la intensidad de la situación, se debe decir que Bigota tenía pena al estar sola en el río, que se puso contenta al tener una familia, que estaba emocionada ante la posibilidad de conocer el mar. Por eso, la idea es que estos libros sean un poco tristes, porque así aquella experiencia quedará marcada en el desarrollo del niño, quien se relacionará más profundamente con la tenencia responsable.

—¿Qué importancia le atribuyes a la educación dentro del tema de la tenencia responsable?

Es básica, pues sin educación no existe ninguna posibilidad de que este problema se solucione. Está comprobado que la educación disminuye el abandono y el maltrato animal y potencia la adopción. Hay que aprender de los países desarrollados, donde temas como el respeto a los animales y al medio ambiente está muy presente, y no solo se estudia con libros, sino en terreno, pues los niños visitan refugios, santuarios o parques nacionales.

—Los libros de la colección son acompañados con representaciones teatrales. ¿Cómo ha sido la respuesta de los niños?

Cada representación de Bigota y el río tiene algo delicioso, pues cuando se termina el cuento se les pregunta a los niños qué piensan que estará haciendo Bigota a esa hora y entonces ella aparece. Es un momento emocionante en el que los niños ven todo aquello que habían visualizado a lo largo de la narración. Los niños se tiran sobre ella, la abrazan, lo que es conmovedor tanto para nosotros como para los papás, que ven como aquella historia transforma a sus hijos en mejores personas.

—¿Proyectas otros libros para esta colección?

En este minuto trabajamos en dos. Uno es sobre los superpoderes que da el mestizaje a los perros y otro sobre la importancia de no tener aves en cautiverio. Ambos son temas que hablan de lo cotidiano, de gente que tiene pájaros en sus casas o de gente que prefiere un perro de raza pura, cuando estos perros están expuestos a enfermedades y problemas que los mestizos, más adaptados, no tienen.

—¿Cuál es el objetivo final que persigue este proyecto?

Educar y mostrar, de forma amable y con ilustraciones emotivas, los temas relacionados con el respeto a los animales, para exponer cuál es la forma correcta de ayudarlos, quererlos y protegerlos, de modo que la próxima vez que un niño que haya leído estos libros vea una perra en la calle, un galgo o un animal de un circo, pueda entender cuál es el fondo de esas vidas tristes, cuya situación sí tiene solución a través de una legislación adecuada y un trabajo en conjunto.

  • Revista Abril 2019

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