Especies felinas en Chile: el gato de Geoffroy
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Especies felinas en Chile: el gato de Geoffroy
Por Nicolás Lagos Silva - Fotografías por Eduardo Minte Hess

El gato de Geoffroy, también conocido como gato montés, es un felino de tamaño pequeño, muy parecido a un gato doméstico, aunque con la cola más corta y algo más robusto. 


 Puede pesar entre 2,5 y 8 kilos y su tamaño es levemente más grande que el de un gato casero. Las hembras son siempre más pequeñas y por lo general de coloración algo más clara que los machos. El pelaje de este gato es de color café oscuro a grisáceo, cubierto por manchitas negras que llegan a formar pequeñas líneas hacia las extremidades y la parte baja del cuello. La zona detrás de las orejas es negra, con una mancha blanca en el centro. Su nariz es rosada o anaranjada, con el borde exterior más oscuro. Como ocurre con el gato güiña, especie presentada en el número anterior, en el gato de Geoffroy es común observar individuos melánicos, con su pelaje completamente negro, producido por un exceso de melanina. 


La mayor parte de la distribución de este felino se encuentra en Argentina, pudiendo encontrarse en casi la totalidad de su territorio, además del sureste de Bolivia, el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile. En nuestro país el gato de Geoffroy es un felino raro, que se distribuye en los Andes de las regiones de La Araucanía, Aysén y Magallanes. Sus lugares predilectos son áreas de matorrales o bosques densos, aunque también es posible de ser observado en hábitat de estepa, principalmente en Patagonia. Por lo mismo, este felino es considerado un buen trepador, pudiendo subir y descansar entre las ramas de los grandes árboles. También los utiliza para escapar fácilmente de sus depredadores, para defecar en letrinas —que les sirven de marca territorial— y para encontrar un lugar seguro para parir y cuidar de sus cachorros recién nacidos. 


Es un animal mayormente nocturno, con mayor actividad alrededor de la salida y puesta de sol. Se alimenta principalmente de pequeños roedores, liebres, aves e incluso peces. El área que necesita este animal para el desarrollo de su vida diaria puede variar entre 3,5 y 12 km2, siendo la superficie utilizada por los machos más grande que la de las hembras. 


 Como ocurre con la mayoría de los felinos silvestres, el gato de Geoffroy es un animal de vida solitaria, y es la hembra la encargada de cuidar a los cachorros. El tiempo de gestación es de entre 70 y 74 días, después de los cuales nacen entre una y tres crías. Al año y medio ya alcanzan la madurez sexual, y se separan del cuidado de su madre. En cautiverio esta especie puede llegar a vivir catorce años. 

A diferencia de la mala fama que tienen los gatos respecto a su relación con el agua, el gato de Geoffroy es un muy buen nadador, y se lo ha observado, en ocasiones, cruzar ríos torrentosos de cerca de treinta metros de ancho. Incluso pueden cazar aves acuáticas directamente en el agua. 

Por su bello pelaje, esta especie fue intensamente cazada en el pasado por la industria peletera. Tan solo en Argentina se exportaron más de 350.000 pieles entre 1976 y 1979. Desde el año 1992, el comercio internacional de esta especie está prohibido, lo que provocó una disminución en su cacería para estos fines. Sin embargo, este felino tiene mala fama entre pobladores locales, quienes lo buscan por considerarlo un cazador de sus aves de corral. También sus poblaciones se ven amenazadas por atropellos y por la depredación por parte de perros asilvestrados. 

 Tanto a nivel nacional como internacional se encuentra catalogada como especie «casi amenazada». Esto quiere decir que, si bien sus poblaciones no se encuentran en peligro en la actualidad, es probable que, de continuar las tendencias actuales, en un futuro sí lo estén. El que esta especie no cruce este umbral depende, en gran medida, de todos nosotros.