Importancia de la adopción
(Carta a un niño que quiera ayudar a un animal en apuros)
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(Carta a un niño que quiera ayudar a un animal en apuros)
Importancia de la adopción
(Carta a un niño que quiera ayudar a un animal en apuros)
Por Juan Calamares

Versión íntegra del texto que aparece en el libro Salud, Conducta, Bienestar y Tenencia Responsable de Gatos, editado por la Universidad del Pacífico (2020)


Seguramente has visto muchos animales en las calles y te has preguntado qué hacen allí. Lo mismo me preguntaba yo a tu edad. Y como no se me pasaba por la mente que aquellos perros y gatos no tuvieran casa, pensaba que estaban dando un paseo. Pronto comprendí que la realidad era muy distinta y que aquellos animales habían sido abandonados.


Son cientos los animales que se abandonan cada día en nuestras ciudades, lo que es una realidad muy triste. Un perro abandonado busca comida entre los restos de basura, persigue autos, cruza las calles y con estas acciones, corre el riesgo de ser atropellado. Lo mismo ocurre con los gatos. Puede que parezcan más astutos, pero, tal como los perros abandonados, habitan una ciudad que no se construyó pensando en ellos, por lo que se enfrentan a muchos peligros, que pueden llevarlos, incluso, a la muerte. Sumemos a esto la realidad de los gatos y perros nacidos en la calle. Estos pequeños tienen muy pocas oportunidades de sobrevivir, pues habitan ambientes hostiles, donde, eventualmente, serán maltratados. Además, los pocos de ellos que logren llegar a su edad adulta, tendrán serios problemas de salud a causa de la desnutrición y las enfermedades, por lo que sus expectativas de vida se verán muy reducidas.


Afortunadamente muchos de estos perros y gatos acaban en albergues de animales, los cuales son centros de acogida, donde se les brinda una mejor vida. Allí se los vacuna, se los alimenta y esteriliza, una acción muy importante, que impide que sigan trayendo nuevas crías a un mundo que difícilmente podrá recibirlos a todos. Parece que esta es la solución al problema del abandono de animales, pero no es así.


Los refugios de animales tienen muy pocos recursos y suelen mantenerse gracias a la buena voluntad de las personas que realizan donativos y al trabajo de los voluntarios. Lo cierto es que estos refugios, pese al esfuerzo que realizan, no pueden ayudar a todos los animales abandonados del mundo, porque son demasiados. Y con respecto a esto, te diré algo que quizás te sorprenda: los refugios de animales no deberían existir.


La razón es sencilla: una sociedad que realmente respete a los animales no debería permitir el abandono; debería considerar a los animales como seres dignos de respeto, merecedores de afecto, alimentación, cuidados y, sobre todo, de un hogar.

Hay muchos aspectos que nos emparentan con los animales. Quienes hemos compartido con ellos, sabemos que, además de dolor, los animales sienten alegría, amor y emociones hacia sus semejantes. Este sentimiento se llama empatía, seguro has escuchado hablar de él y si no, te animo a informarte más.

Ahora te contaré cómo solucionar el problema del abandono de los animales; no es ningún secreto, es la adopción. Seguramente lo habías adivinado, así que vamos a ello.


Yo he adoptado muchos animales, especialmente gatos, ¿sabes a cuántos? Pues la verdad es que ni yo lo sé, solo te puedo contar que son más de cien. Sí, como acabas de leer. Y no es que yo sea una especie de señor loco que colecciona gatos, lo que sucede es que participo de una fundación que rescata y entrega en adopción gatos abandonados. Y como son tantos, yo mismo me he quedado con algunos de ellos, con los más necesitados. No solo porque al adoptarlos les esté dando una nueva oportunidad, sino porque ellos me entregan su amor de forma desinteresada, invitándome a descubrir nuevos valores en mi interior.


Imagina a un gato o un perro de la calle; tiene tres años, pero ya está viejo a causa de la vida tan dura que le tocó vivir. Está enfermo, hambriento, no tiene esperanzas. Entonces llegas tú y lo acaricias, lo tranquilizas con tu voz y lo convences de que te siga. «Vamos, amigo», le dices. Y entonces, aquel animalito, que nunca confió en un humano porque sufrió mucho maltrato, te acompaña y al llegar a tu casa se encuentra con un mundo nuevo y, como no puede más de emoción, salta, corre y se arroja sobre ti porque, por primera vez, después de toda una vida, es realmente feliz. Y lo es gracias a ti. ¿Ah, que se siente bien?


Yo creo que todos tenemos una misión en la vida, independientemente de aquello a lo que nos queramos dedicar. Es una misión muy fácil de cumplir y muy importante porque nos beneficia a todos. Se trata de hacer feliz a los demás. Puede ser a un amigo, a un desconocido o también a un animal, tú decides, pero yo te sugiero comenzar por un animal. ¿Y sabes por qué? Porque es más fácil. Solo debes hacerlo parte de tu vida y a continuación todo se resume en amor, en dar y recibir amor.