Ingrid Isensee: «He descubierto que la forma en que quieren los gatos también es mi manera de amar»
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Ingrid Isensee: «He descubierto que la forma en que quieren los gatos también es mi manera de amar»
Por Marietta Santi - Fotografías Sofía Garrido P.

La actriz comparte su vida con Bicho, un gato negro de doce años, a quien describe como simpático y divertido. Admiradora de los felinos, destaca su dominio teatral de las situaciones y su particular manera de amar sin depender.

Bicho es negro, elegante y sinuoso. Lleva doce años compartiendo su vida con la actriz Ingrid Isensee (46), quien no pudo resistirse a su belleza cuando aún era un cachorro. «Lo vi en una vitrina. Lo estaban regalando junto a todos sus hermanitos, que habían botado. Me lo tuve que llevar», cuenta Ingrid. Ella tiene una relación orgánica con Bicho, de amor independiente. No lo trata como guagua, pero reconoce que es el gran protagonista de su hogar. 


«En mi casa siempre hubo gatos; mi abuela y mi papá tenían gatos, es cosa de familia. Después, cuando vivía sola, quería tener uno, pero me daba miedo que estuviera mucho tiempo solo», dice. Enfatiza que la relación de los suyos con los felinos ha sido muy natural: siempre estuvieron dentro de la casa, acostados en los muebles, como parte del hogar. 


¿Qué es lo que te seduce de los gatos en particular? 

Los encuentros divertidos, superchistosos, superridículos, además de independientes. Yo soy una persona muy independiente, no soporto a la gente pegote y los gatos no lo son. Hay un momento del día en que quieren estar arriba de ti y lo deciden, pero son momentos cortos. Te aman, pero no son dependientes, no están necesitados ni desesperados, pero al mismo tiempo emocionalmente necesitan que tú los quieras y que te preocupes por ellos. Mi gato estaba acostumbrado a que yo saliera todo el día y luego, en pandemia, cuando me quedaba en casa, Bicho era feliz. Cuando yo no estoy, él se apaga. Los gatos son independientes, pero independientes a tu lado. Son cool y eso me encanta. 


¿Ha cambiado tu relación con Bicho?

 Yo creo que tenemos la misma relación, él está menos juguetón, pero juega igual. Tiene doce años, pero mantiene las mismas rutinas que cuando era chico: se despierta, come y juega; juega, duerme y después, en algún momento de la tarde, juega de nuevo. Es parte de mi familia, es importante para mí. A la gente que no le gusta los gatos y que casi me pide que lo encierre, no tengo problemas en decirle: «Ándate de mi casa». Mi gato es dueño de casa. Además, Bicho es supersociable, está acostumbrado y le gustan las personas. Me gusta mucho nuestra relación; cuando se enferma me preocupo mucho. 


Ingrid, quien impactó como la protagonista de la película de terror Baby Shower (Pablo Illanes, 2011) y como la esposa del personaje principal en El bosque de Karadima (Matías Lira, 2015), ve un no sé qué teatral en los gatos: «Tienen un dominio de las pausas dramáticas, mucho dominio de la situación, de la energía, del garbo. Están ahí haciéndose los tontos, pero tú te das cuenta en el mínimo movimiento de la oreja o como pone la cara, que te está escuchando y que sabe que estás hablando de él. Todo eso me encanta». 


Independencia al modo gatuno 


La actriz cuenta que Bicho ha sido siempre un gato muy sano. Solo que con los años empezó a sufrir diarreas y su pelo no se veía tan brillante como siempre. «Me cambié de casa, fui a otro veterinario y no me gustó como enfrentó la situación. No me gustan los doctores que asustan a la gente, me gusta que la información sea dura, pero sin ponerle drama. Recuerdo que me asustaron mucho y yo no paraba de llorar. Hasta que encontré a una veterinaria que viene a la casa, que descubrió que Bicho tenía alergia. Empecé a darle un alimento de proteínas hidrolizadas y su estado mejoró», cuenta. 


Insiste en que en el tema salud, con su gato se comporta como lo hace con ella misma. Prueba, observa y se queda con lo que le hace mejor. Se explaya en ese punto: «Mi relación no es tan distinta a cómo me relaciono conmigo. No lo trato como guagua, pero es superprotagonista porque me cae muy bien, lo encuentro superchistoso, lo veo y me da risa, y le hago videos porque lo encuentro simpático. Pero no es mi guagua ni nada de eso. Es mi gato, es mi cosita linda y, además, es muy cariñoso». 


Otros entrevistados me han dicho que han aprendido de sus peludos. ¿A ti te ha pasado con Bicho? 

No, pero hay algo que descubrí. Me gusta ver a Jackson Galaxy y su serie Mi gato endemoniado porque encuentro que son muy bonitas las conclusiones que saca en relación con los gatos y sus dueños. Generalmente, el gato siempre es inocente, el problema es el humano. He descubierto que la forma en que quieren los gatos también es mi manera de amar, es decir, no me gusta que me necesiten y no me gusta esa sensación de pegoteo. Para mí el cariño se demuestra con hechos concretos y no con cosas enfermizas. Eso me gusta de los gatos y no me había dado cuenta de que lo tenía tan consciente en mi vida hasta que vi un capítulo de Jackson Galaxy donde lo ejemplificó muy bien con un caso. Me veo muy reflejada en eso. 


Hablemos un poco de tu parte profesional, ¿en qué estás? 

Estoy montando el documental que llevo haciendo hace harto tiempo, Felisa y yo, que tiene que ver con la maternidad, pero también es una exploración de cómo ser mujer en mi generación y cómo buscar las experiencias de otras mujeres del pasado, antes de que el feminismo hubiera permeado la sociedad. Es un trabajo con mi tía abuela, Felisa, y con mi mamá también. La línea argumental de la película es la maternidad. Yo creo que va a estar lista en 2022. 


Eso significa bucear en tu historia, buscar fotos, hacer entrevistas… 

Claro. Entrevisté a mi tía abuela, que nació en 1915, hace hartos años. La visitaba y, mientras tomábamos tecito o almorzábamos, yo grababa. Ella hablaba de lo que quería. Yo le preguntaba cosas, pero sin una agenda temática. Después de unos años revisé ese material y me di cuenta de que era superrico en feminismo, pero sin ser panfletario. Le salía muy natural, ella vivió su vida en sus propios términos, mi mamá también la ha vivido así y yo también. Entonces, es un diálogo sobre vivir la vida en nuestros propios términos, pero la estructura es la maternidad. 


Son generaciones que se van permeando la una a la otra. 

Sí, es como vivir independiente del contexto, por eso digo en los propios términos. La maternidad es la estructura y la menopausia precoz también es un hito importante. La menopausia sigue siendo un tema tabú, se sabe poquísimo, no entiendo por qué. Por supuesto que está asociado con que el cuerpo de la mujer tiene que ser productivo, y lo es en la medida que es madre. Si no tienes óvulos en tus ovarios no eres productiva, por lo tanto, ya no eres mujer y te tienes que esconder. Es puro machismo.

Los libros de Ingrid 


Safari, de Pablo Toro: «Excelente novela, la mejor de 2021, lejos. Es una ficción sobre un mundo distópico con mucha violencia, pero todo se entiende y está muy bien escrito». 


Línea nigra, de Jazmina Barrera: «Se trata de un diario de maternidad que escribió una mujer mientras estaba esperando guagua, cuando la tuvo y relata todo lo que vivió y sintió. Es muy interesante porque no pone este velo rosa, es supercompleto, sencillo y bueno».