parallax background

CINE


JOHN WICK

Por el Reverendo Wilson

Dentro de la constante ebullición de corrientes renovadoras en los géneros cinematográficos, el cine de acción ha venido sufriendo una renovación estética al amparo de los nuevos lenguajes narrativos, pero manteniendo algunos de sus estamentos conceptuales más clásicos. Y como tropo inescrutable de esas historias donde priman tanto las confrontaciones entre los estereotipos de héroes y villanos como las espectacularidades de la violencia en las secuencias de impacto, tenemos todas las ramificaciones a un ideario tan antiguo en el séptimo arte como el mismo celuloide: la venganza. Y son las pretensiones de compensar las preconcebidas injusticias del pasado, bajo la amalgama de la percepción puramente personal del héroe, las que carburan el motor de las historias donde la revancha es el objeto de redención. Si hay una reciente obra fílmica de acción que tribute su ficción a costa de la venganza, y cuyo éxito popular ha quedado patente desde su conversión en una saga de obras que alcanza la triada al momento de escribir estas líneas, esa es John Wick, dirigida, en 2014, por Chad Stahelski (1968).
John Wick cuenta la historia de un asesino a sueldo retirado (Keanu Reeves), de Nueva York, que intenta dejar atrás sus previas y tumultuosas andanzas profesionales para comenzar una nueva vida. La pérdida de su esposa supone un punto de inflexión en su vida, y queda inmortalizado por el último regalo que esta le hace a su amado: un perro. Wick, que con gran simbolismo construye un ideario intrapersonal donde su nuevo compañero se convierte tanto en la alegoría de los nuevos caminos que le tocará recorrer como del irrefutable último recuerdo en vida de su antigua compañera, verá cómo unos contratiempos con una mafia rusa le harán perder, de nuevo, todo lo que más ama. A partir de ese momento, Wick volverá atrás para convertirse de nuevo en el antihéroe de esta historia, aniquilando a todos y cada uno de los enemigos potenciales que se le pongan por delante. Aun entrando en un conjunto de códigos conceptuales con los que el cine de acción ha desarrollado sus más disruptivas vicisitudes, es innegable que la muerte del can ha originado en el colectivo popular una condición para esta película puramente animalista; Wick ha destinado en el animal la pasión hacia su difunta compañera y una nueva muerte desata las iras que lo convierten en todo un excesivo héroe digno de tebeo. Además, una camiseta está originando una creciente admiración entre el fandom mundial: una en la que, a modo de caricatura, John Wick protege de la lluvia a un perro mientras podemos leer un lema con las siniestras consecuencias que nos esperan si nos atrevemos a no ser amables con los animales.
Lo cierto es que John Wick, dentro de sus condiciones puramente cinematográficas, supuso un imponente soplo de aire fresco al entertainment hollywoodiense. A rebufo de una de las aparentemente extenuadas interpretaciones de Keanu Reeves, quien parece vivir una segunda juventud como héroe de acción gracias a este personaje, el filme apuesta por un potencial estético meritorio de donde se extraen las ramas más viscerales y enérgicas del cine de acción.
Una descontextualización de los lánguidos tropos vividos ahora en la industria más convencional a favor de un hiperestilizado torrente de energía narrativa, que trae para sí una serie de viejas naturalidades del cine de acción a favor del puro espectáculo; la enfatización física del protagonista; la falta de escrúpulos del elemento malvado y la ayuda de una estética cuidada que lucha por las emotividades de la carga audiovisual, han provocado que John Wick se revista de las aristas pasionales de aquellos que defendemos el cine de culto, aquel lejano a las ampulosas pretensiones pero que se sincera de una manera totalmente empática con el espectador. La realización de dos secuelas da prueba del favor del público ante este tipo de propuestas, que en este caso los defensores de los animales disfrutamos de cómo se ha convertido en un pequeño icono cultural a favor de nuestros alegatos. Wick es un asesino a sueldo retirado que renació de sus cenizas debido al cruel asesinato a sangre fría de su pequeño amigo, y los que disfrutamos de las ramas menos condescendientes del cine de acción enérgico podemos alegrarnos de ello.

  • Revista Mayo 2019

    Cine de culto

issuu