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LITERATURA


LA SAGA DE EMILIA

Por Fundación Adopta

Emilia llegó a nuestra vida luego de que unos jóvenes la encontraran abandonada en el campo. Era pequeña, de grandes orejas, tricolor; una gata como muchas de las que integran nuestro hogar. ¿La diferencia? Emilia es ciega.

Era amorosa, tranquila y nunca se animaba a salir de su escondite secreto, pero un día se decidió a recorrer su nuevo hogar. Y a partir de entonces no dejó de vivir aventuras. Se hizo amiga de los gatos y perros del refugio, siempre esperó pacientemente su turno para comer y un día simplemente desapareció.

Pero desapareció «de mentiras». Solo se había escondido, pero nos mantuvo en vilo, pues era tan pequeña, tan indefensa, que la sola idea de imaginarla afuera, en la ciudad, era terrible. Emilia apareció por la tarde, desperezándose; sin duda había dormido, quizás soñado, y de ese sueño, de esa «desaparición», surgió nuestra idea de escribir su primer libro. Se llamó Emilia desaparece, porque cuenta la historia del día en que Emilia atraviesa la puerta de calle, se pierde y lucha por regresar a su hogar.

Justo antes de la publicación del libro, Jorge González, el músico héroe de varias generaciones, recibió a Emilia en su casa y disfrutó de su compañía comiendo helado de frutilla, mientras Emilia investigaba el patio, los árboles, todo lo que la rodeaba.

Jorge González escribió un poema para Emilia y tuvo a bien prologar el primer libro de La saga de Emilia. De su pluma nacieron estas hermosas palabras: «La gata Emilia es muy especial. Su carácter serio y distinguido la adorna. En sus historias veréis de qué está hecha. Quizás sea de otro plano porque tiene aguzados sentidos no análogos a los humanos. Me he impresionado mucho de su belleza y dignidad. La gente suele amarla, por lo tanto, brilla en la oscuridad, en el mejor sentido».

Por los albergues de Fundación Adopta han transitado cientos de gatos. Pero no fue sino hasta Emilia que llegaron los ciegos. Seguramente ella misma los invitó, con ese lenguaje gatuno que se transmite con el pensamiento. Y fue así que un buen día apareció un gatito amarillo y redondo. Y como era ciego lo llamamos Emilio.

Emilio se ganó el cariño de los lectores que siguen, en Facebook, las aventuras de Emilia. Es tierno, amoroso, pero sobre todo travieso. Un revoltoso de corazón puro que no inspira pena, sino todo lo contrario: un héroe para los niños que ríen de sus ocurrencias y se emocionan con su valentía. Emilio abrió las puertas a nuevos personajes inspirados en animales reales. Gatos, perros y hasta una paloma pasaron a integrar la pandilla.

La segunda aventura de nuestra gata se llamó Emilia al rescate. La historia nos habla de Olivia, la maestra de Emilia, una perra anciana que le enseñó a mirar con los ojos de la imaginación. Un día Olivia se va de casa, en busca de un tesoro que perdió hace años, pero igual que sucede con muchos humanos ancianos, en el camino olvida su pasado. Es entonces cuando Emilia se pone su capa de superhéroe y, junto a la pandilla, sale en la búsqueda de su «viejita», dispuesta a enfrentar los peligros que surjan en el camino.

Un día el pequeño Emilio recibió la visita de un gato mágico. Este gatito de intensos ojos azules que Emilio no podía ver, estaba perdido y no sabía nada de este mundo porque había llegado desde muy lejos. Era un gatito de las estrellas y la pandilla lo ayudaría a encontrar a sus papás. Aquella fue la primera aventura de La saga de Emilia que entró directamente en el terreno de la fantasía. La historia nos lleva a través de un campo verde y frondoso que es descrito a través de los ojos de Emilia, que son sus bigotes, sus orejas y su nariz. ¡Verdadera magia ocurre en esta novela! Viajes no previstos, un regalo inesperado para Emilia (el más hermoso que puede brindársele a alguien con discapacidad visual de nacimiento). Fue en ese momento cuando supimos que no éramos más que intermediarios entre Emilia y el papel, que éramos su pluma, aquellos dedos —que ella carece— para teclear sus historias.

¡Bambina se ha perdido! La gata del zapato mágico ha viajado, sin querer, a Rapa Nui y la pandilla debe rescatarla. Aquella es la premisa de Emilia Rapa Nui, la última novela de la saga, que tiene lugar en la isla más remota del mundo. Hay risas, hay magia. El pequeño Emilio despierta a un sabio moai, a quien ayuda a recuperar sus ojos de coral. Y Emilia compite en el tradicional Tapati, superando duras pruebas que podrían convertirla (o no) en la reina de Rapa Nui. El libro, en donde también encontramos espíritus malignos a los que Emilia debe combatir valiéndose del poder de la amistad, nos habla de la superación y de lo que significa dejar partir a los seres queridos para poder crecer.

Cuatro libros más componen la saga: Los cuentos de Emilia, una recopilación de aquellas historias que Emilia publica desde hace tres años en Facebook; Emilio aprende, un libro interactivo para niños preescolares, en donde el pequeño Emilio nos enseña cómo ven el mundo las personas con discapacidad visual; Emilia desparece, el audiolibro, la versión en audio de su primera novela, que fue donada a la Fundación Luz y a la Corporación para la integración del Deficitario Visual y Sordociego (CIDEVI), organizaciones que trabajan con niños con discapacidad visual, quienes más que nadie merecen conocer las aventuras de esta pequeña superhéroe; y Emilia desaparece, el cómic, la adaptación en viñetas del libro que la dio a conocer, que fue recientemente lanzado.

Sobre La saga de Emilia han escrito personalidades de las letras y el teatro como Marietta Santi, Carla Zúñiga, Esteban Cabezas, Ramón Díaz Eterovic, Paulina Urrutia, Flavia Radrigán, Francisco Ortega, pero quizás las palabras del Premio Nacional de Artes Escénicas Alejandro Sieveking nos den una muestra de la magia que proyecta la Emilia: «Mis mejores amigos no humanos son gatos. Ahora tengo una nueva amiga que es todo un personaje. Se llama Emilia y como ella busca mejorar el mundo, vive, naturalmente, muchas aventuras: fascinantes, complicadas, mágicas, en las que está en su elemento. Su ceguera la ayuda a concentrarse en la solución de los problemas que enfrenta y le permite distinguir con claridad entre el bien y el mal. Es una heroína, una belleza, una regalona que ama este mundo que no ve, pero que entiende mejor que nadie. Larga vida para ti, amorosa Emilia, amiga mía».
¿Se puede sentir más orgullo de una hija gata?

  • REVISTA ABRIL 2019

    LECTURA INFANTIL

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