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DERECHO ANIMAL


TNR Y LA IMPORTANCIA DE LA GESTIÓN DE COLONIAS DE GATOS

Por Verónica Basterrica Wijnands. Fundación Felinnos

La realidad de los gatos en condición de calle en Chile es alarmante. Basta darse una vuelta por redes sociales y grupos de ayuda compartida (perros y gatos) para darse cuenta de que lo que parecía no afectarnos como país, simplemente se debía a que las autoridades no estaban prestando atención.
Planes de esterilización dirigidos casi exclusivamente a caninos, que dejaron —inicialmente— de lado a los gatos, crearon el espacio perfecto para que estos últimos, infinitamente más prolíficos y a edad más temprana, se reprodujeran descontroladamente y se llegara a la realidad actual, casi de colapso, creando una situación que tomará gran esfuerzo y tiempo frenar, más aún revertir.
Los gatos que habitan la calle viven por lo general en colonias, definiéndose como tal un grupo de dos o más gatos adultos que habitan en un lugar determinado. La realidad es que el número de miembros de cada colonia, por lo general, supera ampliamente los dos, y es cada vez más frecuente encontrar colonias con quince, veinte e incluso más individuos. Los gatos que habitan cada espacio de nuestras ciudades requieren, en apariencia, muy poco: un lugar relativamente seguro y una fuente cercana de alimento. Eso basta para que se instalen en un espacio y se reproduzcan.
Los gatos de colonias, por lo general, son de tipo feral o asilvestrado, esto significa que de adultos han perdido la socialización con el ser humano. Gatos nacidos de gatas ferales repetirán la conducta y con cada generación se agudizará el patrón. Sin embargo, en gatos pequeños esta característica es reversible hasta cierta edad. Por lo mismo, la indicación en manejo de colonias es retirar, socializar y reubicar en hogares a los gatos pequeños. La calle no es lugar para ellos.
El control reproductivo de los miembros de las colonias de gatos se realiza mediante un método denominado de TNR, por las siglas en inglés para capturar (trap), esterilizar (neuter) y regresar (return).
Se trata básicamente de capturarlos utilizando trampas humanitarias. Se los esteriliza siguiendo protocolos clínicos específicos para gatos que regresarán a la calle, los cuales se identifican de acuerdo a la norma internacional, como vacunar contra la rabia. Luego de resguardado el procedimiento, se regresa el gato al hábitat. El seguimiento de las pautas descritas para cada etapa del proceso, asegura el bienestar de los gatos intervenidos, así como el éxito del procedimiento.
La Ley 21020 Sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía ha incorporado en sus reglamentos el TNR como única forma de manejo de colonias de gatos.

En el artículo número 40 de dicho reglamento, publicado el 17 de agosto de 2018, menciona lo anterior y además aclara los aspectos obligatorios y especifica claramente que: «La devolución deberá ser necesariamente al mismo lugar desde donde fueron retirados», lo cual previene cualquier reubicación o abandono en un lugar distinto al original.
Esta indicación nos parece una de las más importantes de la ley, pues se hace cargo de un tema dejado de lado y a la vez protege a estos animales de un grupo que busca normalizar la destrucción de gatos ferales por considerarlos dañinos y descartables. El TNR es fundamental para atender la problemática de las colonias de gatos, además de ser la única forma ética. Una colonia se ha formado exclusivamente a raíz de lo que las personas y la sociedad hemos causado al abandonarlos, olvidarlos e ignorarlos.
Esta normativa y metodología nos permite enmendar, en cierto grado, todo ese daño. Podemos, así, mejorar radicalmente la vida de los gatos en colonias; adicionalmente nos permite colaborar en la gestión de salud pública ya que reduce la cantidad de gatos en las calles, además de vacunarlos y desparasitarlos; y, por último, contribuimos a reducir los conflictos dentro de la comunidad a raíz de la existencia de colonias, pues por el solo hecho de esterilizarlos, se eliminan o disminuyen todas las conductas asociadas al celo que generan dichos conflictos.
Si ves en zonas urbanas un gato con un corte en el extremo de su oreja izquierda, quiere decir que ese gato ha sido intervenido en un procedimiento de TNR. Significa que alguien no solo lo vio, sino que decidió hacer algo por él, en vez de ignorarlo y seguir de largo.

  • Revista Marzo 2019

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